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Más rabia que pena

Como será que se va a poder en serio combatir la inseguridad y el ingreso a nuestro país de miembros del PCC o Comando Vermelho, grupos de narcotraficantes brasileros de San Pablo y Rio de Janeiro, respectivamente que según publicaciones y declaraciones en los medios de prensa, no solamente se instalaron en nuestro país, sino disputan el territorio porque ambos son grupos rivales y por supuesto criminales.

Por Estela Valdés
Este es un problema que nos viene de afuera, y con gran capacidad bélica, muy superior a la Policía Nacional, según sostienen; de ser así ya arrancamos con gran desventaja y por la misma razón, las posibilidades de hacerles frente están demasiado lejos, una vez que ya están instalados peor.
Lo ideal hubiera sido, que no encontraran abiertas las puertas para ingresar a Paraguay, ¿cómo es que delincuentes de esa talla con las armas y vehículos que poseen pudieron entrar sin que nadie se haya enterado, visto o intervenido?
En la frontera seca entre Pedro Juan Caballero-Py y Ponta Porá –Br, no existen puestos de control en toda su extensión, todos pueden ir y venir mil veces por día, llevando y trayendo lo que quieran sin que en ningún momento pasen por algún tipo de control en ambos países.
No obstante, cuando se trata de estos casos, se supone que deberían existir trabajos de inteligencia, comunicación con entre pares de ambos países, que justamente por conocer esa particular frontera deberían estar más atentos y previendo lo que hoy ya está fuera de control.
En Paraguay somos un poco más de siete millones de habitantes, mientras que solamente San Pablo, capital del estado del mismo nombre, tiene más de doce millones de habitantes. Es decir, somos pocos, como para que se pierda el control, para que no se puedan frenar al menos los problemas internos.
No es posible creer, que no se puedan superar por ejemplo el tráfico y consumo de crack en nuestro país, que está matando doblemente, a los consumidores y las víctimas de los adictos, que roban y matan diariamente a más de uno para comprar más droga; esto no se está pudiendo solucionar, “pico” vamos a esperar que a “pcc umía” se les haga frente.
Los problemas domésticos no se resuelven, que sería los que nos vienen de afuera. No hay políticas de Estado eficaces para tratar esta problemática y es tangible. Se construyen cárceles, y no centros de rehabilitación para drogadictos por ejemplo, cuando éste, está siendo uno de los mayores problemas que enfrenta nuestra sociedad en todos los niveles.
No se ataca, ni se revisa el problema de raíz, hay demasiada dejadez y da más rabia que pena, porque ni siquiera intentan disimular. Tenemos problemas importantes, graves, pero en absoluto imposibles de solucionar y reencaminar a la sociedad, si es que se quiere, claro!!

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