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Desde hace más de un año, los rumores acerca del plan que hoy es realidad, de promover la enmienda constitucional para lograr la reelección presidencial prácticamente ha parado el funcionamiento del país, pues toda la población está sujeta al hecho.

 

Sabemos que las cuestiones legislativas están supeditadas a la voluntad política tanto de senadores como diputados, y otros actores. Desde un inicio las crispaciones políticas fueron la característica dentro de este periodo de gobierno. Nunca los partidos políticos han estado tan divididos como ahora. Existe un ambiente de segmentación no sólo a nivel político, sino entre mismo ciudadanos que han dejado el diálogo atrás, ya que no lo están viendo como herramienta válida dentro de una sociedad que no se guía por el razonamiento, sino por el fanatismo y sus intereses particulares.

 

Desde la no aprobación del Presupuesto General de la Nación que constituyó en el primer retroceso dentro del país, hasta los últimos acontecimientos en un ambiente de manifestaciones violentas que derivó en la muerte de un joven y el abuso de poder desconociendo las garantías constitucionales de más de un centenar de personas que fueron detenidas, sin respetar sus derechos.

 

La ciudadanía  está hastiada de este ambiente político hostil que se lleva la atención de todo el país, de cada ciudadano común que está pendiente de lo que acontece más que nunca, con la sensación de un país paralizado, donde el congreso sólo tiene como cuestión de gobierno “La Reelección Presidencial”, postergando cualquier otro tipo de situación que de igual manera afecta a la población y que deben ser tratadas.

 

Lastimosamente corremos el riesgo de vivir esos días que tendrían que ser de “paz” característica de la Semana Santa con la incertidumbre del destino de la Nación. Esta que aún siente las cicatrices de una dictadura, y que clama por evitar cualquier intento de volver a abrir la posibilidad de un nuevo gobierno dictatorial.

 

El turismo que mueve la economía local tendrá que resentirse de la peor manera, sin que esto importe a quienes nos representan. De esta manera los intereses de unos pocos posterga el funcionamiento de todo un país, un país que no bajará la guardia ante cualquier intento de atropello a la LEY SUPREMA DE LA NACIÓN.